Dos amigos se reúnen en un cementerio para debatir sobre el horror. Uno de ellos comienza a relatar una extraña historia, cuyo protagonista es una abominable entidad, imperceptible mediante los sentidos ordinarios. Lo Innombrable es, claramente, nombrado por Lovecraft en la conclusión del relato, acaso uno de sus mejores cierres:
...estaba en todas partes... una gelatina... un limo..., sin embargo, tenía formas, mil formas espantosas, imposibles de recordar. Tenía ojos... uno de ellos manchado. Era el abismo, el maelstrom, la abominación final. Carter, ¡era lo innombrable!

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