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martes, 7 de enero de 2014

Silencio (Edgar Allan Poe)



El silencio es una fábula contada por un demonio, es un cuento cuyo lenguaje lleno de poesía lo vuelve difícil de entender. 

El demonio habla sobre un paisaje a orillas del río Zaire en donde hay un hombre que disfruta de la soledad del paisaje. El demonio lo ve e intenta hacerlo reaccionar, llamar su atención, espantarlo tal vez. Para ello el demonio arroja una maldición, la maldición del tumulto, y el tiempo se vuelve tormentoso, hay truenos y rayos la tormenta golpea al hombre pero a este no parece importarle. el demonio furioso arroja entonces la maldición del silencio y absolutamente todo sonido cesa, e incluso todo movimiento parece detenerse. Es entonces cuando el hombre parece asustarse y huye.























Los crímenes de la calle morgue (Edgar Allan Poe)



Se produce el bárbaro asesinato de dos mujeres, madre e hija, en un apartamento de una populosa calle de París. Las primeras pesquisas que lleva a cabo la brigada de investigaciones no dan resultado alguno, evidenciándose la impotencia de la policía para esclarecer los hechos. Finalmente se hace cargo del asunto un detective aficionado, M. Dupin, quien tras intensa y brillante investigación, ofrece una explicación extraordinaria.

Ligeia (Edgar Allan Poe)


El narrador, el marido de Ligeia, describe sus cualidades: una mujer hermosa, apasionada e intelectual de pelo negro y ojos oscuros, que conoció en "una vieja y ruinosa ciudad cercana al Rin". Se casan, pero después de unos años Ligeia muere; el marido, desconsolado, se muda a Inglaterra donde compra y reforma una abadía. Pronto, entra en un matrimonio sin amor con "Lady Rowena Trevanion de Tremaine, de rubios cabellos y ojos azules".
En el segundo matrimonio, Rowena empieza a sufrir de fiebre y ansiedad. Una noche, cuando está a punto de desmayar, el narrador le llena un vaso de vino. Drogado por opio, ve (o cree ver) gotas de un "líquido brillante color rubí" caer en el vaso. Su condición empeora rápidamente, y unos días después muere y su cuerpo es envuelto para ser enterrado.
Mientras el protagonista mantiene vigilia por la noche, escucha un susurro que proviene del lecho de muerte. Al detenerse a escuchar, no detecta ruido, pero más tarde vuelve a escucharlo, más fuerte. Se acerca al lecho y ve color en las mejillas frente y párpados de Lady Rowena. Ésta muestra repetidas señales de recuperación, pero vuelve a caer en muerte aparente. Mientras él intenta la resurrección, las reanimaciones de Rowena se hacen progresivamente más fuertes, pero las recaídas, más finales. Cuando amanece, el marido está sentado y emocionalmente exhausto por la lucha de la noche; el cuerpo aparentemente muerto se mueve con tal energía que no se lo termina de creer y comienza a preguntarse si ese cuerpo es realmente de su esposa Lady Rowena Tremaine de Trevianton. Desesperado, se arroja a los pies de su esposa, estremeciéndose ésta ante el contacto, cayendo las vendas y revelando unos cabellos negros 'como ala de cuervo en la noche'. Ella abre los ojos, y el protagonista afirma: '¡en esto, al menos, jamás podré equivocarme, pues esos son, los oscuros, los hermosos ojos de Lady... de Lady Ligeia!'.


Eleonora (Edgar Allan Poe)


La historia es narrada por un hombre que vive con su prima y tía en el Valle de la Hierba Irisada, un paraíso lleno de fragantes flores, árboles fantásticos y un «Río de Silencio».
Después de vivir así por quince años, el amor llegó a los corazones del narrador y de su prima, Eleonora. El valle reflejaba la belleza de su joven amor.
Las pasiones que durante siglos habían distinguido a nuestra raza llegaron en tropel con las fantasías por las cuales también era famosa, y juntos respiramos una dicha delirante en el Valle de la Hierba Irisada. Un cambio sobrevino en todas las cosas. Extrañas, brillantes flores estrelladas brotaron en los árboles donde nunca se vieran flores. Los matices de la alfombra verde se ahondaron, y mientras una por una desaparecían las blancas margaritas, brotaban, en su lugar, de a diez, los asfódelos rojo rubí. Y la vida surgía en nuestros senderos, pues altos flamencos hasta entonces nunca vistos, y todos los pájaros gayos, resplandecientes, desplegaron su plumaje escarlata ante nosotros.
Edgar Allan Poe, Eleonora
Eleonora, sin embargo, estaba enferma - «había sido creada perfecta en su hermosura sólo para morir». Ella no teme a la muerte, pero teme que el narrador abandone el valle después de que muera y le dé su amor a alguien más. El narrador le jura que, con «el Amo del Universo» como testigo, nunca se unirá en matrimonio con «ninguna hija de la Tierra».
Tras la muerte de Eleonora, el Valle de la Hierba Irisada empieza a perder su lustre y calidez. El narrador decide partir a una «extraña ciudad». Ahí conoce a una mujer llamada Ermengarda, con la cual se casa sin ningún sentimiento de culpa. Eleonora pronto vivista al narrador desde la tumba y manda sus bendiciones a la pareja. «Estás libre,» dice ella, «por razones que conocerás en el Cielo, de tus juramentos a Eleonora».


La verdad sobre el señor Valdemar (Edgar Allan Poe)


El narrador, llamado P..., describe el interés creciente en el mesmerismo, una pseudociencia consistente en imbuir al paciente en un estado hipnótico mediante la influencia del magnetismo (el mesmerismo evolucionaría más adelante en la hipnosis). Señala que, hasta donde él sabe, nadie ha mesmerizado a un voluntario en el umbral de su muerte, y tiene curiosidad por conocer sus efectos en un moribundo.
Su amigo Valdemar, enfermo terminal de tuberculosis, consiente en realizar el experimento. Mientras Valdemar cae en trance, afirma primero que está muriendo, luego que está muerto. P... le deja en un estado mesmérico durante siete meses, durante los cuales carece de pulso y respiración perceptible, y su piel se aprecia pálida y fría.
P... finalmente trata de despertarlo, y en el transcurso de la operación todo el cuerpo de Valdemar degenera instantáneamente, según el relato, en «una masa casi líquida de odiosa y repugnante descomposición».


La máscara de la muerte roja (Edgar AllanPoe)





Relato en el que una misteriosa peste llamada "La Muerte roja" ataca la ciudad de Próspero, príncipe de una ficticia nación, al cual le complacía darse todo tipo de placeres de los que un rey puede disfrutar, como el buen gusto, las artes, los bailes orquestados, fiestas rodeadas de diversión.
Al darse cuenta de que la peste atacaba a toda su región, decide encerrarse en su mansión junto con varios cientos de nobles de su corte, los cuales intentan escapar de la Muerte Roja.
Una noche, el Príncipe decide realizar un baile de máscaras de la más insólita magnificencia. Para esto su mansión consta de siete aposentos pintados cada uno de un color diferente y con vitrales del mismo tono de las paredes, a excepción de una habitación, la habitación del colegio, que es negra y tiene los vitrales pintados de rojo sangre, creando un ambiente terrorífico y fantasmal.
Mientras los invitados disfrutan de la fiesta, la gente continúa muriendo fuera, atacada por la enfermedad y sin ninguna ayuda.
Todos en el castillo bailan y se pasean por los aposentos, excepto por el cole, en el que se encuentra además un reloj de ébano que a cada hora interrumpe la fiesta con su lúgubre sonido, provocando entre los invitados una sensación de terror inexplicable.
Durante el transcurso de la fiesta, Próspero se fija en un extraño disfrazado con un atuendo blanco cual si fuera una mortaja, y el rostro cubierto por una máscara que representa una víctima de la Muerte Roja. El Príncipe, que se siente gravemente insultado por ello, requiere al desconocido que se identifique, para luego poder colgarlo por su ultraje. Después de una persecución por todos los salones de colores, en la cuál ninguno de los invitados se atrevió a someter al extraño, llegan finalmente al salón negro, en donde el Príncipe arremete contra el extraño, al mismo tiempo el extraño enmascarado lanza un grito de horror y Próspero cae muerto. Para horror de todos, el invitado se revela como la personificación de la misma Muerte Roja. A partir de ese momento, todos los ocupantes del castillo mueren uno a uno a causa de la Muerte Roja, justo en el momento en que el reloj del cuarto negro marca la medianoche.

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La durmiente (Edgar Allan Poe)



La carta robada (Edgar Allan Poe)



Un prefecto de la policía recurre al detective Dupin y a su amigo, el narrador, con el objetivo de resolver el caso de una carta robada en las cámaras reales, la cual el ladrón usa para obtener poder sobre él con fines políticos.

El pozo y el péndulo (Edgar Allan Poe)


"Larga y sin piedad es la tortura aquí por la sed de sangre inocente, sin saciar, sin alimentar, ahora que la patria está protegida y rota está la gruta fúnebre, la muerte estuvo donde ahora hay vida saludable."
El narrador/protagonista comienza el relato, ya agotado, en una oscura celda en donde la inquisición española encierra a las personas que condena, y donde la tortura que esta aplica consiste en la soledad, el abandono, la oscuridad, el frío y el hambre. El torturado protagonista se encuentra atado en casi su totalidad y experimenta la angustia de conocer su próxima muerte pues un péndulo desciende hacia él. Luego de medir el tamaño de su celda, este descubre un profundo pozo con agua ubicado en el centro del sitio.
Seguro de que será muerto por la navaja del extremo de tal péndulo, se entretiene con la trayectoria del objeto, pero luego se le ocurre una idea, recordando que tiene a su disposición un poco de carne, comida que compartía con las ratas. Con dificultad logra rociar su cuerpo con un poco del alimento, y los roedores le saltan encima, comiendo y royendo la cuerda que le tiene atado. Ya liberado, de inmediato el péndulo se detiene y razona el hombre en cuestión que está siendo vigilado, y que ya se prepara para él una muerte quizá peor.
La habitación calienta su ambiente al rojo vivo y cambia de forma reduciendo su tamaño, haciendo que las paredes se cierren en torno de el protagonista, y empujándolo al borde del ominoso pozo. El narrador se ve en la disyuntiva de morir triturado o de lanzarse al pozo que originalmente iba a ser su "sepultura". Cuando se encuentra sin más espacio para huir, totalmente desesperanzado y a punto de tirarse al pozo, una mano lo sujeta y lo salva. La mano es la de un líder militar francés que había entrado en Toledo durante las Guerras Napoleónicas y descubierto las torturas a las que eran sometidas las víctimas de la inquisición.


El gato negro (Edgar Allan Poe)


Un joven matrimonio lleva una vida hogareña apacible con su gato, hasta que el marido empieza a dejarse arrastrar por la bebida. El alcohol le vuelve irascible y en uno de sus accesos de furia acaba con la vida del animal. Un segundo gato aparece en escena, la situación familiar empeora, llega a declararse un incendio, y los acontecimientos se precipitan hasta culminar en un horrendo desenlace.


El escarabajo de oro (Edgar Allan Poe)



EL ESCARABAJO DE ORO cuenta el hallazgo de un tesoro, la aventura ocurre en el siglo XIX, en la isla de Sullivan cerca de Charleston. El narrador relata un suceso de la amistad que entabló con William Legrand (un hombre solitario), Legrand vivía en la isla con un sirviente llamado Júpiter. En una de sus visitas a su amigo Legrand, el melancólico hombre le comentó que había encontrado un escarabajo que parecía de oro, Legrand dibujó el escarabajo en un pergamino y lo entregó a su amigo para que lo observara, pero su allegado solo atinó a decir que el dibujo parecía una calavera, Legrand malhumorado tomó el pergamino y lo examinó; finalmente guardó el pergamino en un cajón; su amigo al percatarse del estado de animo de Legrand decidió marcharse. Después el amigo recibió la visita de Júpiter, él le comentó que su amo Legrand estaba enfermo porque se comportaba de una forma extraña, además expresó que parecía obsesionado con el escarabajo de oro y que tal vez su comportamiento se relacionaba con la picadura de ese animal. Legrand envió con Júpiter una nota a su amigo, en donde le comentaba que no se sentía bien y que por favor fuera pronto a ver Cuando regresaron a la cabaña de Legrand su amigo constató el alterado estado mental de aquel solitario, en seguida Legrand le mostró el escarabajo y le propuso que lo acompañara a una expedición que haría con Júpiter, a él le pareció absurda la idea pero lo acompaño. Después de dos horas de recorrido llegaron al lugar en el que deseaba estar Legrand (durante la caminata Legrand no ofreció explicación alguna, actitud que preocupaba cada vez mas a su amigo) en aquel sitio pidió a Júpiter que trepara en un árbol llevando con él al escarabajo, Júpiter subió y encontró una calavera, Legrand le indicó que por el ojo izquierdo de la calavera dejara caer el escarabajo (Júpiter realizó lo ordenado) y excavaron ¡Por fin después de un rato encontraron unos esqueletos y un baúl que contenía un tesoro! . Legrand le recordó que la noche en que él dibujó el escarabajo de oro en el pergamino y se lo enseñó, su amigo afirmó que parecía una calavera, Legrand observó de nuevo el pergamino y se percató de que la figura que su amigo miraba, era efectivamente un calavera, pero que él no la había dibujado… le cuenta que observó con detenimiento el pergamino, recordó que lo encontró en la playa cerca del escarabajo y lo utilizó para envolver al animal; analizó que en la época de los piratas utilizaban pergaminos y el símbolo empleado por éstos era una calavera; por esta razón concluyó que el pergamino podía ser una guía para encontrar un tesoro escondido. También recordó que la imagen de la calavera apareció cuando su amigo acercó el pergamino al calor del fuego producido por la chimenea y se le ocurrió que si lo acercaba de nuevo al calor tal vez aparecerían más datos para aclarar el enigma; efectivamente así sucedió. El pergamino reveló mas información que analizó y descifró en poco tiempo. Para Legrand la explicación de los cadáveres el la fosa indica que el pirata (Kid) dueño del tesoro, asesinó a sus cómplices para proteger el secreto de la ubicación del botín. Finalmente Legrand le confiesa a su amigo que la idea de dejar caer a través del ojo de la calavera el escarabajo, era una forma de castigarlo por pensar que él estaba loco

El entierro prematuro (Edgar Allan Poe)


En este relato, el narrador anónimo describe en primera persona un trastorno que le aqueja, caracterizado por «ataques de una afección singular que los médicos coinciden en denominar catalepsia». Esta enfermedad lo lleva con frecuencia a pérdidas de conciencia muy similares a la muerte, lo que conduce al personaje a un terror pánico a ser enterrado vivo en alguna de tales circunstancias: «La mayor de las desgracias posibles», afirma. A fin de que se comprenda esta fobia, el narrador enumera diversos casos probados de personas enterradas vivas. En el primer caso, la tragedia fue descubierta mucho más tarde, al ser reabierta la cripta. En otros casos, las afortunadas víctimas tuvieron ocasión de atraer la atención sobre ellas desde su espantosa prisión. Los numerosos y espeluznantes hallazgos registrados al remover tumbas en cementerios, constituyen también buena prueba de ello.
La catalepsia, pues, hace al narrador muy proclive a caer en estados de inconsciencia, un problema que se le ha ido agravando con el tiempo. Su peor pesadilla es perder el sentido en ocasión de hallarse lejos de su hogar, y que, al ignorarse sus circunstancias en el nuevo medio, sea dado por muerto. Así, hace contraer la promesa a familiares y amigos de que no lo enterrarán antes de haber comprobado fehacientemente su óbito. Construye asimismo una complicada sepultura con un equipo instalado que le permita pedir ayuda, caso de "despertarse" en dicha tesitura.
La historia se cierra cuando el narrador se encuentra sorpresivamente un día atrapado en un asfixiante reducto de madera, estrecho y oscuro, que le hace temer haber sido enterrado vivo pese a todas sus precauciones. Afortunadamente, descubre por último que no ha sido más que una equivocación, terrible experiencia que acaba liberándolo de su obsesión.Descarga

El cuervo (Edgar Allan Poe)


El cuervo es un poema narrativo escrito por Edgar Allan Poe, que fue publicado por primera vez en 1845 y constituye su composición poética más famosa. Son notables su musicalidad, el lenguaje estilizado y la atmósfera sobrenatural que logra recrear. El poema narra la misteriosa visita de un cuervo parlante a la casa de un amante afligido, y del lento descenso hacia la locura de este último. El amante, que a menudo se ha identificado como un estudiante, llora la pérdida de su amada, Leonor. El cuervo negro, posado sobre un busto de Palas, parece azuzar su sufrimiento con la constante repetición de las palabras «Nunca más» (Nevermore). En el poema, Poe hace alusión al folclore y a varias obras clásicas.
Poe afirmaba haber escrito el poema de forma muy lógica y metódica. Su intención era crear un poema que pudiese gustar tanto a las clases populares como a las personas de gusto más refinado, como explica él mismo en el que fue su siguiente ensayo: la «Filosofía de la composición». El poema se inspira parcialmente en la figura del cuervo parlante de la novela Barnaby Rudge de Charles Dickens. Poe toma prestados el complejo ritmo y la métrica del poema «Geraldine», de Elizabeth Barrett.
La publicación de El cuervo, el 29 de enero de 1845 en el diario New York Evening Mirror, convirtió a Poe en un personaje muy popular en su época. Pronto se hicieron reimpresiones, parodias y versiones ilustradas del poema. Aunque algunos críticos mantienen opiniones diversas acerca de su valor literario, el poema sigue siendo una de las composiciones más famosas que se han escrito en lengua inglesa.

El Corazón Delator (Edgar Allan Poe)


Esta es la historia un hombre que vivía con un viejo, al cual apreciaba, pero ese viejo tenía un ojo parecido al de un buitre, y el hombre sentía mucha rabia cada vez que el viejo lo miraba, esta rabia llevo al hombre a tomar la decisión de matar al viejo y así se libraría de esa mirada para siempre.

El hombre planeó por mucho tiempo la manera en la cual asesinaría al viejo. Hasta que un día entró a la habitación del viejo y levantó el colchón de la cama junto con el viejo y lo lanzó al piso, asesinando de ese modo al viejo.

Luego de asesinar al viejo, le cortó la cabeza, las manos, las piernas, y alzó unas tablas del piso de la habitación y escondió el cuerpo descuartizado en ese lugar. Minutos después, tocan la puerta tres policías que habían sido llamados por un vecino que escuchó unos ruidos.

El hombre actuó con mucha normalidad, invitó a los policías a pasar a la habitación del viejo y les dijo que este se encontraba de viaje, buscó cuatro sillas, invitó a los policías a tomar asiento y él, colocó su silla sobre las tablas q ocultaban el cuerpo del viejo. A medida que avanzaba la conversación, el hombre empezó a escuchar débiles sonidos parecidos al latido de un corazón, el hombre comenzó a sentirse nervioso, porque este sonido cada vez era más fuerte y pensaba que los policías también lo escuchaban, mientras que los policías solo conversaban placenteramente.

El latido del corazón desespero al hombre, y este terminó por decirle a los policías que él había asesinado al viejo y escondió el cuerpo debajo de las tablas del piso.
Fin.