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domingo, 19 de enero de 2014

Más allá del muro del sueño H.P. Lovecraft



Tras una cita de Shakespeare (“Entonces, el sueño se desplegó ante mí”), el narrador comienza reflexionando sobre los sueños, sobre su importancia y el oscuro mundo al que pertenecen, por más que algunos de ellos sean débiles reflejos de la vigilia
a pesar de Freud y su pueril simbolismo
Otros sueños, sin embargo, remiten a una esfera de existencia mental no menos importante que la vida física. Llega a creer que ésta es un fenómeno secundario y virtual en comparación con esa otra vida incorpórea.
Trabaja en una institución psiquiátrica, donde un día del invierno de 1900-1901 ingresa Joe Slater (o Slaader), un típico habitante de la zona de las montañas de Catskill, caracterizada por el extremo primitivismo de su población. Joe es un tipo peligroso, alto y fornido, de repelente aspecto, aunque de apariencia bovina. Vagabundo, cazador y trampero, daba miedo incluso a la chusma de sus paisanos, sobre todo cuando se ponía a hablar estando dormido, no tanto por cómo hablaba sino por lo que decía.
Una mañana despierta dando terribles y ultraterrenos aullidos. La gente se congrega frente a la pocilga que tiene por cabaña. Sale al exterior nevado y empieza a vociferar:
gran, gran cabaña con resplandores en techo y muros y suelos, y la sonora y extraña música de allá a lo lejos
Así como su deseo de encontrar y matar a cierto «ser que brilla, se estremece y ríe». Dos tipos fornidos intentan contenerlo. Fuera de sí, Joe noquea a uno y convierte en «pulpa irreconocible» al otro; huye, pero poco después es detenido. En una cárcel de Albany, delira ante los «alienistas» sobre
grandes edificios de luz, océanos de espacio, extrañas músicas y montañas sombrías y valles.
Y sobre un ser misterioso y brillante que se estremecía, reía y burlaba de él, al cual debía matar. Es enjuiciado por homicidio, absuelto por locura y recluido en el psiquiátrico donde trabaja el narrador. Éste se reconoce como «un incansable especulador sobre la vida onírica», por lo que se siente subyugado por el caso de Joe Slater.
En secreto, y utilizando un instrumento de transmisión y recepción fabricado por él mismo, intenta acceder a los sueños de Joe cuando éste sueña y habla al mismo tiempo sobre lo que sueña. El 21 de febrero de 1901, cuando todo indica que Joe está pronto a morir, el narrador vuelve a colocar en la cabeza del moribundo y en la suya propia los terminales de su “radio telepática”. Tras varias horas, cuando ha empezado a cabecear, empieza a oír una melodía lírica y extraña, y su mirada hechizada se abre a un formidable espectáculo: se desplaza flotando por una ciudad de espléndida magnificencia. Mantiene un coloquio en silencio y perfecta comunión de pensamientos con el aura resplandeciente de Joe, quien le dice:
Soy tu hermano de luz y he flotado contigo por valles resplandecientes. No me está permitido hablarle a tu ser terrestre despierto acerca de tu ser real, pero somos vagabundos de los amplios espacios y viajeros por multitud de eras. El año próximo quizás esté morando en el oscuro Egipto que tú llamas antiguo, o en el cruel imperio de Tsan-Chan que se alzará dentro de tres mil años. Tú y yo hemos ido a la deriva entre los mundos que danzan en torno al rojo Arturo y habitado los cuerpos de los filósofos insectoides que se arrastran altaneros sobre la cuarta luna de Júpiter.
Aún debe hallar y vencer al opresor que habita en Algol, la estrella del demonio.
Esta noche partiré como una Némesis, llevando justa y ardiente venganza cataclísmica.
Las ondas mentales cesan y el narrador advierte que Joe Slater está muerto.
Termina su relato reseñando el informe sobre la estrella Nova Persei 1901 del profesor de Astronomía Garrett P. Serviss:
«El día 22 de febrero de 1901, una nueva y maravillosa estrella fue descubierta por el doctor Anderson, de Edimburgo, no lejos de Algol. Ningún astro era antes visible en ese lugar. En veinticuatro horas, la desconocida había alcanzado brillo suficiente como para opacar Capella. En una semana o dos había aminorado visiblemente, y con el paso de unos pocos meses apenas era visible a simple vista».

sábado, 11 de enero de 2014

El color surgido del espacio / el color que calló del cielo H.P. Lovecraft


La historia es contada en primera persona por un ingeniero encargado de hacer un estudio para edificar un embalse en un remoto paraje llamado Arkham. Allí encuentra un área de terreno denominada "landa maldita" que es distinta a todas y que le causa extrañas y poco agradables sensaciones. Un anciano vecino del lugar le explica que el motivo del estado de esa parcela es que un meteorito se estrelló cerca de una granja liberando un ser extraño que se escondió en el fondo del pozo (esta entidad era tan extraña que ni los vecinos de la zona ni los científicos que estudiaban el meteorito se dieron cuenta de que estaba vivo hasta que abandonó el planeta); con el transcurrir el tiempo, a medida que ese veneno del espacio se extendía, las plantas y árboles primero (árboles que llegan a cobrar movimiento en sus ramas), y los animales después, empiezan a sufrir mutaciones, cambios de color, olores desagradables, acabando afectando a la familia que habita la granja, viéndose aislados de la sociedad en la que viven y sufriendo los devastadores efectos del envenenamiento, los miembros de la familia enloquecen hasta morir en un trágico final. El ingeniero decide abandonar su trabajo electrizado por el horror que descubre. Sin embargo al parecer la zona afectada crecía a una medida de una pulgada cada año, lo cual da pie a pensar que parte del ser terrible continuaba escondido en la zona esperando.



martes, 7 de enero de 2014

El barril del amontillas (Edgar Allan Poe)



Podría calificarse como uno de los relatos más crueles del escritor. En el relato, la venganza es llevada al mayor grado, y es ejecutada con total frialdad. El protagonista comete sin ningún miramiento su crimen, justificándose en las ofensas que la víctima le profiriera.

En este libro Poe nos sumerge nuevamente en los complejos laberintos de la psique humana, obligándonos a ser cómplices de su relato mediante el recurso del narrador que se dirige directamente a nosotros. También nos implica con los vacíos en el relato, que nos obligan a intentar una posible solución, y a la vez nos dejan abierta la puerta a las interrogantes. 
El barril del amontillado es un cuento maestro del género de suspense. No se puede ser más moderno en 1846. Tampoco puede generarse tanto dramatismo con tan pocos recursos, con elementos tan ligeros.

El barril de amontillado es uno de los relatos de la etapa final en la vida de Poe, escrito sólo poco tiempo antes del inicio de su declive definitivo, marcado por la muerte de su mujer, Virginia Clemm, en enero de 1847.